Tipos de inversiones

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Existen muchos tipos de clasificaciones de las inversiones pero, a los efectos de este blog, vamos a utilizar dos clasificaciones fundamentales: (i) en función de la finalidad perseguida y (ii) en función del grado de dedicación que requieran.

En función de la finalidad perseguida

Así, en función de la finalidad perseguida, podemos definir las inversiones en tres tipos: inversiones especulativas, productivas y defensivas. Una inversión podrá ser especulativa, productiva o defensiva en función del fin que se pretende conseguir con dicha inversión y con independencia del activo en el que se invierta.

1.- Inversiones especulativas (o de ganancia de capitales)

Nos referiremos a inversiones especulativas como aquéllas en las que se pretende obtener una ganancia consistente en la diferencia entre el precio de venta y el precio de compra. En este tipo de inversiones, el inversor estima que el precio de un activo va a aumentar en un determinado plazo temporal por lo que adquiere el activo para venderlo posteriormente. La ganancia se produce cuando se vende el activo.

Ejemplos de inversiones especulativas serían la compra de una vivienda o de una acción para venderla cuando suba el precio. Se pueden hacer también inversiones especulativas cuando se cree que el precio de un activo va a bajar. Por ejemplo, si un inversor cree que el precio de una acción va a bajar, puede pedir a un banco que le preste una acción (con la obligación de devolverla en un plazo), vende la acción en el mercado a un precio alto y, cuando baja el precio, la vuelve a comprar más barata para devolvérsela al banco, quedándose la diferencia.

Este tipo de inversiones tienen un componente especulativo (se especula sobre la evolución futura del precio del activo) y no serán el objeto principal de este blog.

2.- Inversiones productivas (o de generación de flujo de caja):

Utilizaremos este concepto para referirnos a inversiones cuyo objetivo es generar un flujo de caja (esto es, entrada de dinero) cada cierto tiempo. En este tipo de inversiones, el inversor no presta atención (o al menos no es el elemento esencial a la hora de tomar la decisión de invertir) a la posible futura evolución del precio sino que se centra en cuánto dinero va a producir la inversión.

Algunos ejemplos serían la compra de una vivienda para alquilarla o la compra de una acción porque distribuye dividendos. De este modo, con una inversión productiva ganamos dinero cada cierto tiempo sin necesidad de vender el activo.

Este tipo de inversiones serán el objeto principal de este blog ya que, en mi experiencia, son las que nos permitirán alcanzar antes la libertad financiera.

3.- Inversiones defensivas

Con este tipo de inversiones no se pretende ni ganar dinero ni generar un flujo de caja sino evitar pérdidas ante situaciones económicas muy graves.

El ejemplo más claro son los metales preciosos: en períodos de gran incertidumbre económica muchos inversores tienden a invertir su dinero en comprar oro ya que estiman que tiene un valor en sí mismo (lo que se denomina valor intrínseco) a diferencia del dinero fiat, que solamente tiene valor en la medida en que se pueda intercambiar por un bien. Así, un ejemplo de inversión defensiva se producía cada día durante la hiper-inflación que tuvo lugar en Alemania en 1923: el dinero perdía valor tan rápidamente que la gente corría a comprar prácticamente cualquier cosa antes que quedarse con el dinero.

Otro ejemplo muy curioso se dio recientemente en Argentina, cuando muchas personas se lanzaron a comprar whisky como inversión ante las fuertes devaluaciones que sufría el peso argentino y la escasez de dólares.

Este tipo de inversiones no serán el objeto principal de este blog aunque también serán tratadas.

Inversiones

En función del grado de dedicación

Y en función del grado de dedicación que requieran, podemos distinguir las inversiones en dos tipos: activas y pasivas.

1.- Inversiones activas

Son aquéllas que requieren una gestión continuada para que produzcan ganancias. Por ejemplo, si quieres ganar dinero especulando con acciones tienes que dedicar una gran cantidad de tiempo a estudiar y seguir el mercado (ya que tienes que comprar y vender en el momento justo). O si montas un negocio, al menos hasta que puedas montar una estructura y que funcione sólo, hace falta muchísima dedicación. Las inversiones activas son las mejores para aprender ya que es habitual enfrentarse a nuevos problemas de forma constante.

2.- Inversiones pasivas

Son las que no requieren dedicación de forma continuada. Por ejemplo, si compras acciones con la intención de cobrar dividendos, o un depósito a cuenta, o bonos del Estado. También sería una inversión pasiva un negocio que funcione sin que prácticamente tengas que supervisarlo (por ejemplo, imagina que montas una franquicia de una peluquería que va tan bien que te permite nombrar a un responsable de la tienda y sólo tienes que ir de vez en cuando).  Otros ejemplos podrían ser una plaza de garaje o un apartamento que pongas en alquile: te entraría dinero cada mes y no requerirían mucha atención por tu parte. Este tipo de inversión será la mejor para alcanzar la libertad financiera.

La filosofía que seguimos en este blog es la de recomendar inversiones productivas pasivas ya que son las que te permitirán alcanzar la libertad y hacer con tu tiempo lo que quieras.

Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…“. Groucho Marx