Cómo controlar las emociones a la hora de invertir

En este post me gustaría que analicemos brevemente cómo influyen las emociones a la hora de invertir en activos financieros.

El ciclo de las emociones

Cuando una persona realiza una inversión existe en mayor o menor medida un componente emocional. Ya vimos en otro post anterior lo que era el ciclo emocional del inversor, una representación gráfica de la emoción que predomina en un mercado en cada fase del mismo.

Ya vimos también que estas emociones las podemos simplificar en dos emociones predominantes: la avaricia y el miedo. La avaricia es el deseo que predomina cuando los mercados están subiendo y el miedo es el que predomina cuando los mercados comienzan a bajar.

Esa avaricia, ese deseo de ganar dinero fácil, es la que hace que los inversores entren en un mercado que ya lleva mucho tiempo subiendo sin analizar propiamente los riesgos (y, por ejemplo, compren Bitcoins a 20.000 USD). Y ese miedo es el que hace que los inversores vendan cuando los mercados han caído en picado, para al menos no perderlo todo.

El problema es que, si nos dejamos llevar por nuestras inversiones, acabremos en la ruina porque compraremos al final del ciclo alzista y venderemos al final del ciclo bajista. Y lo que hay que hacer es justo lo contrario.

Controlar nuestras emociones a la hora de invertir

Controlar nuestras emociones a la hora de invertir  es algo que es muy fácil de decir (o de escribir) y tremendamente difícil de hacer.

Por eso, si eres un inversor no profesional, quizás lo más sencillo sea establecer una serie de estrategias o pautas de inversión que sigamos en todo momento (y, especialmente, durante los mercados bajistas). Algunas de estas pautas serían:

1.- Fíjate una estrategia de inversión que sirva a tus objetivos y síguela a rajatabla

La mayor parte de inversores no profesionales que invierten en activos financieros lo hace con el objetivo de obtener beneficios a largo plazo. En tal caso, las fluctuaciones a corto plazo son totalmente irrelevantes: los únicos precios que son relevantes cuando haces una inversión son el precio de compra y el precio de venta. Todo lo que pase en medio da absolutamente igual.

De hecho, cuando cae el mercado, lo que ocurre es que hay rebajas. En el mundo real, cuando hay rebajas no piensas: ¨vaya, la ropa que tengo ahora en mi armario vale menos¨ sino que aprovechas la ocasión para comprar más ropa y más barata. Es una analogía que cuesta mucho asimilar pero las caídas bursátiles son fantásticas oportunidades para comprar a precios de saldo.

Y si eres un inversor especulativo que inviertes con algún sistema algorítmico, basado en indicadores de compra o de venta, entonces lo que tienes que hacer es ser absolutamente estricto en la aplicación del sistema, actuar como si fueses un robot y comprar y vender cuando te lo indique tu sistema. Mejor que el último euro lo gane otro.

2.- No permitas que el ruido mediático afecte a tus inversiones

Por dos motivos fundamentales.

Primero porque las noticias no son objetivas. Los periodistas son también personas y tienen como misión atraer toda la atención que puedan por lo que es probable que las noticias estén sesgadas en función de las creencias del periodista, la agenda del medio de comunicación o la mentalidad de los lectores. Haz la prueba y compara una misma noticia en El País y en el ABC, a ver qué te parece.

Y segundo porque, cuando la información llega al mercado, ya no es nueva. Los actores que participan de forma profesional en el mercado han tenido acceso a dicha información antes que el público en general. De ahí el dicho de ¨compra con el rumor y vende con la noticia¨. No debería ser así, pero en muchos casos, lo es.

Controlar nuestras emociones a la hora de invertir

3.- Diversifica

Es tremendamente complicado saber exactamente en qué activos financieros tienes que invertir para ganar dinero en cada momento del ciclo económico (aunque existan profesionales que sean capaces de hacerlo).

Además, con independencia de cuál sea la fase del ciclo económico, siempre hay determinados sectores o activos financieros que obtienen buenos resultados. Un ejemplo un poco siniestro: las funerarias no se ven afectadas por las crisis, el número de personas que se mueren siguen siendo el mismo. Otro ejemplo menos siniestro: las cadenas de supermercados siguen vendiendo alimentos durante las crisis, de hecho puede que incluso hasta más, ya que dejar de salir a comer fuera es uno de los primeros gastos que se reduce cuando hay que apretarse el cinturón.

Por eso es prudente que la inversión en acciones se instrumente a través de índices, ya que nos permite tener cierta exposición a todas las industrias.

Pero además, no solo es prudente diversificar mediante índices a la hora de invertir en acciones, sino que es prudente diversificar invirtiendo en otros activos financieros como bonos.

Un ejemplo de estrategia de inversión que a mi me gusta mucho es la estrategia All Weathers de Ray Dalio, que recomienda invertir un porcentaje de nuestra cartera en activos que tienen muy buen rendimiento durante las crisis (como, por ejemplo, derivados del oro).

En España, una magnífica opción para replicar esa estrategia es el robo advisor de Finizens (link de afiliado, pero de verdad que lo recomiendo porque es la mejor opción que conozco para invertir en activos financieros a largo plazo).

4.- Nunca sigas a la manada

Una gran parte de los inversores van a invertir afectados por el ciclo de las emociones que hemos analizado lo que les va a llevar a adoptar decisiones erróenas basadas en emociones de avaricia y miedo. Ahora que has leído este post ya conoces los resultados de dichas decisiones, no seas zoquete.

Conclusión

A la hora de invertir en activos financieros es muy complicado que las emociones no jueguen un papel muy importante. Controlar las emociones es muy difícil, por lo que lo más prudente es establecer un sistema que nos ayude a actuar de la forma más racional y objetiva posible.

El mercado es como un péndulo que siempre oscila entre el optimismo insostenible (que hace que los activos sean demasiado caros) y el pesimismo injustificado (que hace que los activos sean demasiado baratos). El inversor inteligente es una persona realista, que vende a optimistas y compra a pesimistas.” Benjamin Graham