Los préstamos rápidos: la peor deuda mala

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En el post de esta semana me gustaría hablaros de los préstamos rápidos, un tema que es muy importante que conozcáis bien. Vaya por delante que en este blog estamos totalmente en contra de este tipo de préstamos y los desaconsejamos encarecidamente.

Los préstamos rápidos: qué son

Un préstamo rápido es un préstamo por un importe relativamente pequeño (no suelen superar los 10.000 euros) que se concede de forma muy rápida (incluso en minutos si se contrata por internet).

La principal ventaja de estos préstamos, aparte de su rapidez, es que para su concesión no es necesario aportar muchos datos: es suficiente con enviar una copia de tu documento de identidad y un número de cuenta para que te hagan el ingreso (algunas entidades miran si la persona en cuestión figura inscrita en un registro de moroso, pero otras ni tan siquiera eso).

En función del importe existen dos tipos de préstamos rápidos:

(i) los micropréstamos que son aquéllos cuyo plazo de devolución es muy corto (30-45 días) y sus importes muy pequeños (no más de 500 euros), y

(ii) el resto de préstamos rápidos (a los que se denomina ordinarios).

Además, en función de si se pide alguna garantía adicional, hay préstamos simples y préstamos con aval.

La peor deuda mala

Ya vimos en otro post en qué consistía la deuda mala. Pues los préstamos rápidos son la peor deuda mala por varios motivos que, combinados, llevan a la absoluta ruina:

1.- Un precio ridículo

En estos préstamos el precio es sencillamente obsceno: ya sea por el tipo de interés, por las comisiones u honorarios o por la combinación de ambos.

Me niego a poner links a ninguna página de préstamos rápidos pero, si buscas en internet, puedes encontrar fácilmente préstamos con un coste financiero de más del 30%.

2.- El deudor típico

Por definición este tipo de préstamos van dirigidos a personas que no tienen la posibilidad de acceder a otras formas de financiación (como un préstamo personal o un anticipio de nómina) y/o que se ven en una situación de urgencia (como una enfermedad grave o un accidente).

Además, estas personas suelen tener un nivel de educación financiera muy bajo.

Préstamos rápidos

3.- Protección legal muy escasa

El deudor responde de la deuda con todos sus bienes presentes y futuros y no existe un límite bien definido a los intereses (la única ley que los limita es una ley de 1908 que no impone un límite fijo sino que establece que un contrato es nulo cuando:

¨se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales¨.

Por otro lado, la ley de créditos al consumo brinda cierta protección para deuores de cualquier préstamo personal superior a 200 euros pero esta protección se limita prácticamente a estandarizar la información que tiene que entregarse.

4.- El sistema es muy oneroso

El sistema está diseñado contra el deudor: una vez que hay un impago, se pone en marcha un procedimiento de acoso y derribo de notificaciones extrajudiciales, llamadas telefónicas, demandas y embargos.

Para poder enfrentarte a este sistema necesitas a un abogado y es muy complicado encontrar a uno que te ayude porque, normalmente, el deudor no tiene dinero y el importe del pleito es muy pequeño. Además, como la ley no es demasiado protectora, pues tampoco está claro que los tribunales te vayan a dar la razón. Todo ello implica que a los abogados no les suele interesar este tipo de temas.

Si encima el préstamo es con aval, lo normal es que el avalista sea un familiar así que la situación de tensión que se crea puede incluso afectar al bienestar de una familia. Es terrible.

Y ¿qué hago si necesito dinero?

Pues yo te diría que cualquier opción legal es preferible a la de pedir un préstamo rápido: pedir un préstamo personal en un banco, vender (o incluso malvender) tus joyas o tus muebles, hacer un empeño en un monte de piedad, pedir un anticipo de tu nómina si eres empleado, coger un trabajo de repartidor las horas que puedas, pedir dinero a un familiar… Lo que sea menos un préstamo personal.

Si crees que me estoy pasando, te recomiendo ver el episodio 2 del documental Dirty Money en Netflix sobre un caso similar en Estados Unidos.

¿Y si estoy tan desesperado que tengo que pedir un préstamo personal?

Pues es muy importante que mires con atención el ejemplo numérico que la empresa está obligada a entregarte antes de firmar el préstamo. Entiéndelo y asegúrate de que vas a poder pagar puntualmente porque, en cuanto te retrases, estás bien jodid@ (con perdón).

Estos ejemplos leen así (he cogido el primero que me ha salido en internet):

Un préstamo de 2.870€ a reembolsar en un plazo de 5 años le costará 99,32€ mensuales. TAE representativo 43,48%. El importe total reembolsable en los 5 años es 6.129,71€, que incluye 2.515,51€ a un interés fijo del 28,23% y una comisión de 574,2€ por la administración de la cuenta, una comisión de 170€ por los gastos de contrato que será cobrada inmediatamente tras el desembolso del préstamo. El cargo total al finalizar el plazo de 5 años es 3.259,71€ siendo el importe total del préstamo 2.870€.

Por supuesto, por favor, compara entre los distintos prestamistas y contrata el préstamo con empresas que ofrezcan el menor coste financiero.

Y no hace falta que lo diga pero ni se te ocurra coger un préstamo con una empresa que te pida aval. Si te vas a meter en un lío, métete tú solito.

Préstamos rápidos

Y si ya tengo un préstamo rápido y ando en problemas

Pues me temo que vas a tener que buscarte un buen abogado que sea baratito.

Pero hay un par de cositas que puedes hacer:

– Si por algún casual, en los 14 días siguientes a la contratación del préstamo, recibes algún dinero extra o te das cuenta que no necesitas el dinero, puedes desistir del préstamo. Esto quiere decir que tendrás que comunicar que ya no quieres el préstamo y solo tienes que devolver el dinero prestado y los intereses devengados durante esos días.

No te pueden cobrar ningún gasto más salvo que el prestamista haya tenido que pagar algo a la Administración Pública (ver artículo 28 de la Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo).

– Otra opción es verificar que se han cumplido los requisitos formales que establece la Ley de contratos de crédito al consumo:

(i) el contrato debe constar por escrito en papel o cualquier otro formato duradero y, si no, el contrato es anulable;

(ii) el contrato debe contener el cálculo de la TAE ya que, si no, lo único a lo que el deudor está obligado es a abonar el interés legal del dinero (mucho menor seguro) y devolver el principal; y

(iii) el contrato debe especificar también el importe, el número y la periodicidad de los pagos ya que, si no, sólo hay que devolver el principal del préstamo.

– Si ninguna de estas opciones son viables, pues entonces hay que intentar recopilar información sobre el coste de otros préstamos similares en plazo e importe, confiar en que sean más baratos y demandar ante un tribunal confiando en que, sobre la base de la ley de 1908 que hemos visto antes, el juez estime que hay usura…

Conclusión

En este caso, la conclusión para mí es muy clara. Los préstamos rápidos mejor ni tocarlos porque te pones en manos de auténticos tiburones financieros. Si todo va bien, te sangran y si todo va mal te desangran…

Por cierto, los préstamos rápidos suelen tener un programa de afiliados para captar clientes. En este blog muchos de los comentarios únicamente pretenden incluir estos links y los borro sistemáticamente. Si estás intentando ganar dinero así que sepas que opino que haces algo odioso y te invito a que abandones mi blog de inmediato.

¨La invención del dinero abrió un nuevo campo a la avaricia humana, al permitir la usura y la práctica de prestar dinero con interés¨. Plinio el Viejo, historiador romano.

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