La actitud ante los errores

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Los errores son parte de la vida y no se pueden evitar. Hay que aceptar que, por muy bien que hagamos las cosas, cometeremos errores.

Cuestiones distintas son qué actitud debemos tomar ante los errores, cómo disminuir su impacto y qué podemos hacer cuando nos equivocamos.

Nuestra actitud ante los errores

En cuanto a la actitud, básicamente tenemos dos opciones: el miedo o la aceptación.

En mi impresión, en la sociedad actual, sobre todo en el mundo académico y en el profesional, existe un miedo atroz a cometer errores. Existen organizaciones en las que se tiene tanto miedo al error que al final se evita tomar decisiones… ¡para no equivocarse!

La aceptación, por el contrario, implica entender que los errores son parte del proceso de aprendizaje, aceptarlos como algo natural y enfrentarlos con buen ánimo. Los niños pequeños son un ejemplo muy evidente de esta actitud, son por naturaleza muy curiosos y atrevidos… y tiene sentido que sea así, ya que ¡no aprenderían a andar si tuviesen miedo a caerse!

¿Cómo reducir el impacto de los errores?

Sea cual sea nuestra actitud ante el error, incluso la aceptación plena, sería imprudente no hacer nada para reducir su impacto. Cuando aprendemos a hacer algo nuevo cometemos muchos errores por lo que lo prudente sería empezar poco a poco. Este consejo es especialmente relevante cuando empezamos a invertir. No importa el tipo de activo en el que invirtamos, o el tipo de inversión, al principio nos equivocaremos. Pero el error será menor si hemos invertido una cantidad pequeña.

Imagínate que tienes ahorrados 5.000 euros y decides invertirlo en acciones. Pues sería más prudente empezar invirtiendo 500 euros y, a medida que vayas adquiriendo experiencia, ir invirtiendo el resto. Porque si metes la pata y lo pierdes todo, será un error más pequeño un error de 500 euros que uno de 5.000 euros. Y, por supuesto, antes de empezar conviene observar cómo se hace, estudiar un poco… ¡Seguramente por eso estás aquí!

Actitud ante los errores

¿Y si nos equivocamos?

También tenemos que considerar qué podemos hacer cuando nos equivocamos. Con ello no me refiero a la duda entre ocultar y negar el error o aceptarlo (hay que aceptarlo, por supuesto) sino a qué podemos hacer para que un error se convierta en algo positivo.

Si cuando recordamos nuestro error nos castigamos por haberlo cometido y pensamos que hemos sido unos estúpidos, sufrimos y reforzamos la actitud de miedo ante el error (no quiero cometer errores para evitar el sufrimiento que viene luego). Si, por el contrario, pensamos en lo que hemos hecho mal, lo aceptamos como algo normal, sin castigarnos y nos comprometemos a intentar no volver a cometer el mismo error, el error habrá sido una herramienta para el aprendizaje y seremos más sabios que antes de haberlo cometido. Estaremos mejor preparados para nuestro futuro.
 
Y ojo, que es muy fácil decir lo que digo en este post (¡o escribirlo!), pero es muy difícil hacerlo. ¡Me tenéis que ver a mí sobre unos esquíes para que veáis lo que es el miedo al error! Pero si analizáis la actitud de algún emprendedor con éxito seguramente llegaréis a la conclusión de que son personas que no tienen miedo a equivocarse (aunque intentan evitarlo) y que, cuando se equivocan, lo reconocen, lo analizan y siguen adelante.

¿No crees que sería buena idea ser un poco más como ellos?

El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”. Johann Wolfgang von Goethe

  • Buenísimo. Me he machacado mucho por mis errores y me he paralizado y perdido oportunidades.
    Me has rehabilitado mi propia vida. Gracias, hijo.

    • Me alegro que te haya gustado padre. ¡A seguir aprendiendo de los errores!

  • Buenísimo. Me he machacado mucho por mis errores y me he paralizado y perdido oportunidades.
    Me has rehabilitado mi propia vida. Gracias, hijo.

    • Me alegro que te haya gustado padre. ¡A seguir aprendiendo de los errores!