La crisis de 1907

Tiempo de lectura: 4'

En el post de esta semana vamos a ver la crisis de 1907, una crisis que, si bien no es muy conocida tuvo un efecto determinante en la economía actual ya que, como resultado de ella, se creó la Reserva Federal.

Estados Unidos a principios del siglo XX

La economía norteamericana a principios del siglo XX estaba en plena expansión. Entre 1896 y 1906 su tasa de crecimiento anual media fue de casi el 5% a pesar de desastres como el incendio de Baltimore de 1904 o el terremoto de San Francisco de 1906 que supusieron un coste de alrededor del 2% del PIB.

El sistema financiero también estaba en ebullición. A diferencia del Reino Unido, que contaba con el Banco de Inglaterra, en Estados Unidos no existía un banco central sino que se había desarrollado un sistema descentralizado en el que cada banco tenía que tomar las medidas adecuadas para garantizar su solvencia.

Contrariamente a lo que podría pensarse, la ausencia de un Banco Central no había afectado la expansión de los bancos y, de hecho, antes de la crisis de 1907, había unos 22,000 bancos, uno por cada 4,000 personas. ¡Bendita competencia!

Y sin embargo, lo que estaba de moda no eran los bancos, sino los trusts o compañías fiduciarias, una especie de empresa que gestiona los activos por cuenta de sus clientes. Pero estos trusts no solo gestionaban las inversiones en bonos y acciones de sus clientes sino que realizaban otras actividades bancarias como la captación de depósitos.

Es decir, los trusts se habían convertido casi en bancos, con la diferencia de que estaban menos regulados. Por ejemplo, su coeficiente de reserva de caja (lo que tenían que mantener en caja por si los depositantes venían a recuperar su dinero) era tan solo del 5%, frente al 25% de los bancos.

Heinze-Morse y el Knickerbocker Trust

En este contexto, dos tipos ambiciosos entran en escena: Augustus Heinze se había hecho rico con la minería de cobre y Charles Morse vendiendo hielo. Juntos se habían dedicado a comprar una serie de bancos. No les iba nada mal. Pero querían más.

Decidieron arrinconar el mercado de las acciones de United Copper (una empresa que producía cobre), esto es, endeudarse para comprar muchas acciones para que subiese el precio y luego vender, ganando mucho dinero.

Sin embargo, la economía comenzó a desacelerarse en 1907, deprimiendo los precios de las materias primas (incluyendo el cobre), por lo que las acciones de United Copper comenzaron a caer.

Knickerbocker Trust Crisis de 1907

Heinze y Morse no querían perder dinero así que se apoyaron en los fondos de los bancos que administraban, por lo que esos bancos no podían desarrollar su actividad normal y dejaron de prestar a sus clientes. Esto combinado con la desaceleración de la economía provocó una cadena de pérdidas que se fue extendiendo poco a poco hasta que afectó a un trust, el Knickerbocker Trust.

Ubicado en Manhattan, en la esquina de la Calle 34 con la Quinta Avenida, con depósitos de 60 millones de dólares, el Knickerbocker Trust era el tercer trust más grande de Estados Unidos. Sus columnas corintias se destacaban incluso junto a su vecino, el Waldorf Astoria. El mármol exterior era de Vermont y el mármol interior era de Noruega. Una imagen de riqueza y solidez.

Sin embargo, en la mañana del 22 de octubre, cuando se hizo público que estaba sufriendo problemas, los depositantes comenzaron a pedir que les devolviesen su dinero. A pesar de que Knickerbocker pagó 8 millones de dólares en menos de un día, tuvo que rechazar algunas demandas. Eso quebró la confianza en los trusts y el pánico empezó a propagarse.

La Trust Company of America fue la siguiente, seguida por el Lincoln Trust. Cuando quedó claro que el sistema financiero no era seguro, los estadounidenses comenzaron a acumular el dinero en casa.

J.P. Morgan (y el libre mercado) al rescate

JP Morgan la crisis de 1907

A medida que el pánico se extendió, J. P. Morgan, el banquero más reputado en esa época en Nueva York, tuvo que salir a la palestra. Encerró a los principales banqueros en su biblioteca y acordaron la creación de un fondo de rescate de 25 millones de dólares que prestaría dinero a las entidades que estuviesen en problemas.

Pero a lo largo de todo el país la gente decidió que era mejor mantener el dinero en casa, por lo que, para evitar las fugas de efectivo, se declararon días festivos (así los bancos y trusts estaban cerrados y no se podía sacar dinero) y se impuesieron límites a las cantidades que se podía retirar.

El dinero comenzó a escasear y surgieron alternativas como cheques y pagarés de pequeña denominación emitidos por bancos que eran utilizados en ámbito local. Se estima que el valor total de este dinero nuevo (por cierto, ilegal) fue de alrededor de 500 millones de dólares.

 La consecuencia de la crisis de 1907

Rápidamente surgieron propuestas de reforma para evitar situaciones similares, entre las que se encontraba la creación un comité, la Comisión Monetaria Nacional, que analizaría la forma en que funcionaba el dinero de Estados Unidos.

Tras cuatro años se concluyó que hacía falta un banco central que actuase como prestamista de último recurso. No fue fácil, por la fuerte oposición de la opinión pública a la creación de un banco central, pero en 1913 se creó la Reserva Federal (concebida en una reunión secreta).

Nota: Este post está basado en un ensayo de The Economist que podéis encontrar aquí.

¨El trabajo de un Banco Central es preocuparse¨. Alice Rivling, economista que llegó a ser vicepresidenta de la Reserva Federal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.