¿Cómo funcionan los intereses negativos?

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En este post vamos a analizar cómo funcionan los intereses negativos, un fenómeno totalmente inconcebible hace tan solo diez años.

Concepto: los intereses negativos

Si los intereses son el precio que se paga por pedir dinero prestado a otra persona, los intereses negativos son el precio que una persona nos paga por el privilegio de prestarnos el dinero.

Así, si pidiésemos prestado 100 euros durante un período de un año al -2% anual, transcurrido ese año sólo tendríamos que devolver 98 euros.

El primer banco central que los utilizó fue el Banco Central sueco en julio de 2009, cuando redujo el tipo de interés overnight al -0,25%. Posteriormente, el Banco Central Europeo los redujo al -0,1% en junio de 2014. Y se han ido normalizando hasta el punto de que en agosto de 2019 había bonos por valor de unos 15 trillones de dólares que ofrecían rendimientos negativos.

La existencia de tipos de interés negativos es algo contraintuitivo pero que demuestra hasta que punto están dispuestos a llegar los bancos centrales para evitar que se produzca una espiral deflacionaria y la crisis que ello podría provocar.

¿Cómo funcionan los intereses negativos?

Cuando hay situaciones de crisis o de perspectivas de crisis, tanto las personas como las empresas tienden a ser más cuidadosos con su dinero. Ahorran más y consumen (o invierten menos). Muchos economistas consideran que esto es algo malo por lo que es necesario adoptar medidas para incentivar la economía.

Una de estas medidas es que el banco central establezca tipos de interés negativos. Sin entrar en muchos detalles, es importante señalar que los bancos comerciales, al final de cada día, cogen todo el dinero que no han prestado y lo depositan con el banco central que se los devuelve al día siguiente.

Históricamente, los bancos cobraban dinero por estos depósitos. Con tipos de interés negativo, los bancos tienen que pagarle al banco central por hacer estos depósitos.

Ante esa tesitura, los bancos (que quieren ganar dinero), se van a ver incentivados a no depositar este dinero con el banco central y buscar personas o empresas a las que prestarles el dinero, aunque sea muy baratito.

Si los intereses negativos llegan a un cierto punto, no solamente el banco central va a cobrar a los bancos por depositar dinero, sino que incluso se podría llegar al punto de que los bancos cobren a las personas y a las empresas por depositar tu dinero (como ha pasado ya en Dinamarca y más recientemente en Alemania).

Estos intereses negativos, en teoría, van a fomentar el crecimiento y la creación de empleo a través de cuatro efectos:

(i) los bancos van a prestar más a los ciudadanos y a las empresas;

(ii) las empresas van a poder hacer más inversiones porque su coste de financiación es menor (o incluso negativo);

(iii) las familias van a poder consumir más bien porque tienen más dinero disponible (al bajar el coste de la hipoteca) o bien porque pueden endeudarse más barato; y

(iv) la divisa se va a depreciar frente a otras divisas, favoreciendo las exportaciones y disminuyendo las importaciones.

intereses negativos

¿Y funcionan los intereses negativos?

Pues, en general, parece que no es están produciendo los resultados que se esperaban (crecimiento y creación de empleo) por varios motivos:

1.-Miedo a un pánico bancario

El primer motivo es que los bancos, en general, no cargan tipos de intereses negativos a los ciudadanos por depositar su dinero (salvo en Dinamarca y Alemania, por ahora).

Esto se debe fundamentalmente al miedo de que, en dicho escenario, las personas acudan al banco en masa a retirar sus depósitos, lo que tendría un efecto en la economía muy peligroso y podría llevar a la quiebra generalizada de bancos.

No está claro qué nivel de tipos de interés negativo es necesario alcanzar para que la gente empiece a retirar sus depósitos. ¿Retirarías tu dinero del banco si te cobran un interés del 1% anual por mantenerlo depositado? Supongo que depende de cada persona y de cuánto dinero tengas.

2.-Márgenes de los bancos

Otro motivo es que la reducción de los tipos reduce la rentabilidad de los bancos. Primero, porque en general asumen el coste en los depósitos (como hemos señalado arriba) y, fundamentalmente, porque reduce los intereses que reciben por las hipotecas.

Esta reducción de rentabilidad añade presión a los bancos que reaccionan restringiendo el crédito para consolidar sus balances (o financiando inversiones más arriesgadas, para ganar más dinero).

3.-Expectativas de crecimiento futuro

Otro motivo es que el endeudamiento de las empresas no depende solo del coste de financiación sino también, de las expectativas de crecimiento futuro.

La mayor parte de las empresas no van a endeudarse para hacer proyectos que no tengan sentido solo porque el dinero esté barato aunque, obviamente, hay excepciones (muchas empresas están haciendo operaciones de compra de acciones propias con financiación muy barata, incrementando artificialmente el precio de sus acciones).

Además, parece que el endeudamiento tan barato incentiva las inversiones en tecnología (que requieren mucho capital pero generan poco empleo), con lo que tampoco se produce el efecto beneficioso del incremento del empleo.

4.-Hábitos de consumo de las familias

En cuanto al endeudamiento de las personas, tampoco depende solo del coste de financiación sino fundalmentalmente de los patrones de consumo y las perspectivas económicas.

La mayor parte de las familias no van a lanzarse a gastar más porque el endeudamiento esté más barato. Ojo, que de nuevo vemos que las familias ricas están aprovechando el endeudamiento barato para hacer más inversiones (por ejemplo, en bienes inmuebles).

Pero en general las familias de clase media o clase baja no se ponen a endeudarse para viajar cuando las expectativas futuras no son halagüeñas.

Intereses negativos

5.-Efecto en los fondos de pensiones y pensionistas

Además, algunas instituciones financieras (por ejemplo, los fondos de pensiones) cuyo modelo de negocio se basa en rendimientos futuros a unos determinados tipos de interés se encuentran en una situación en la que su modelo de negocio simplemente no funciona.

Incluso, debido a que muchos de ellos tienen la obligación de invertir en activos con la mejor calificación crediticia (AAA o triple A), en muchos casos, no les queda más remedio que invertir en activos financieros con tipos de interés negativos (aunque cueste entenderlo).

En cuanto a las personas mayores, cuyos ingresos dependen en gran medida de los tipos de interés (pensionistas y ahorradores), ven de pronto como sus ingresos se ven reducidos, por lo que tienden a reducir su consumo.

Esta reducción suele ser mayor que el incremento de consumo de los que se benefician de los tipos de interés negativos (las familias ricas), por lo que, desde el punto de vista global, el efecto es negativo.

6.-Miedo a la creación de burbujas

Finalmente, la búsqueda de rentabilidades en un mercado tan saturado de dinero está llevando a muchos inversores a temer que se estén creando burbujas (con la bolsa americana en máximos, los bienes inmuebles disparados en las grandes ciudades de las principales economías, el bitcoin en más de 10.000 dólares, el oro marcando máximos históricos…), con lo que se está creando la expectativa de que una crisis se acerca (con lo que eso implica para las perspectivas de crecimiento).

 ¿Y qué hacemos entonces?

Pues aunque existe consenso de que los intereses negativos son una medida de política monetaria poco ortodoxa, no existe consenso sobre si es conveniente aplicarlos en determinadas circunstancias o no.

Algunos economistas como Kenneth Rogoff defienden que si dejase de existir el dinero físico, si solo hubiese moneda digital, los intereses negativos serían más efectivos ya que no podrías sacar el dinero del banco para evitar pagar intereses negativos por tus depósitos (eliminando el potencial miedo a un pánico bancario).

Mientras que otros economistas como Robert Skidelsky  o los seguidores de la escuela austríaca ven los intereses negativos como otra manipulación de los mercados que no resuelve los problemas subyacentes con lo que no generan una solución definitiva.

Me temo que habrá que esperar a ver qué ocurre con este experimento. Mientras tanto, quizás, sea hora de realizar algunas inversiones defensivas.

 ¨Los tipos de interés artificialmente bajos han acabado con los ahorradores y devastado a la clase media¨. Max Keiser, periodista norteamericano.

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