Gastos discrecionales y no discrecionales

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En este post vamos a explicar uno de los conceptos más importantes para aumentar nuestra capacidad de ahorro: la diferencia entre los gastos discrecionales y no discrecionales.

Gastos discrecionales y no discrecionales

La clasificación es casi intuitiva: los gastos discrecionales son los que que hacemos porque queremos y los gastos no discrecionales son los que hacemos porque no nos queda más remedio.

Veamos unos ejemplos para entenderlo.

Gastos no discrecionales

Hemos dicho que los gastos no discrecionales son los que hacemos porque no podemos evitarlos. Tenemos que pagar si o sí la hipoteca o el alquiler, porque necesitamos un sitio para vivir. También tenemos que pagar el agua, el gas, la electricidad o internet ya que constituyen necesidades esenciales en la sociedad actual.

Eliminar estos gastos implicaría que nuestra calidad de vida se vería reducida muy significativamente y el ahorro que conseguiríamos al eliminarlo no compensaría las molestias que causaría. Imagínate lo difícil que sería vivir hoy en día sin electricidad o internet…  🙄

Eso no quiere decir que no se pueda buscar alternativas más baratas para reducir estos gastos no discrecionales. De hecho, los gastos discrecionales suelen ser gastos recurrentes, esto es, que tienes que pagar cada mes o cada año. Así, un pequeño ahorro mensual puede tener un gran impacto a largo plazo. Si cambias de compañía eléctrica y ahorras 10 euros al mes, estarás ahorrando 120 euros al año. ¡Eso son un par de cenas románticas con tu pareja!

Gastos discrecionales

Los gastos discrecionales son los gastos que realizamos porque queremos, que no son necesarios para llevar una vida cómoda. Algunos ejemplos de estos gastos son comprar ropa o regalos, salir a cenar a restaurantes o a tomar una copa, ir al cine, a tomar un café, al estadio a ver el fútbol, los viajes… Este tipo de gasto son los más sencillos de reducir para aumentar lo que ahorramos.

No obstante, salvo que nos encontremos en una situación crítica en la que no nos quede más remedio, creo que eliminar estos gastos completamente no es una buena idea. Es mucho más complicado dejar de ir a restaurantes totalmente que decidir que sólo vas a ir a restaurantes una vez cada dos semanas (por ejemplo). Abandonar el hábito completamente conlleva una sensación de escasez y miseria mientras que reducir el hábito nos permite enfocarlo como una utilización racional de nuestros recursos.

Si os encontráis en una situación financiera delicada o queréis aumentar lo que ahorráis cada mes, podéis reducir este tipo de gastos pero sin eliminarlos totalmente. Si la situación es crítica, entonces sí sería conveniente eliminar estos gastos hasta que recuperemos un cierto control.

Gastos discrecionales

Casos dudosos

Existen algunos gastos que no son fáciles de clasificar y, la mayor parte de las veces, la respuesta será muy personal.

Por ejemplo, en mi caso, la televisión de pago sería un gasto discrecional ya que prácticamente no veo la tele. Pero para algunas personas la televisión de pago es su principal actividad de ocio y, si eliminasen este gasto, podría ser contraproductivo para sus finanzas (porque a lo mejor irían más al cine, por ejemplo).

Pregúntate cómo de importante es ese gasto en tu vida y sé sincero contigo mismo.

Conclusión

La diferencia entre gastos discrecionales y no discrecionales es una herramienta muy útil a la hora de mejorar nuestras finanzas personales sin amargarnos la vida. Ahora toca clasificar los gastos. No te olvides de leer este post si quieres tomar las riendas de tus finanzas.

¨Los gastos tienden a aumentar hasta igualar a los ingresos¨. C. Northcote Parkinson, historiador británico.