El riesgo de contrapartida

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En el post de esta semana vamos a ver el riesgo de contrapartida (o contraparte), un concepto muy útil a la hora de valorar en qué tipo de activo queremos invertir.

Concepto: el riesgo de contrapartida

El riesgo de contrapartida es la probabilidad de que uno de las partes que tenga una obligación de pago incumpla dicha obligación. También conocido como riesgo de crédito existe siempre que alguien tenga que pagar a alguien.

Veámoslo más en detalle.

Comprendiendo el riesgo de contrapartida: las inversiones financieras

Cada vez que se efectúa una transacción existe un riesgo de que alguien deba pagar una cantidad y no lo haga, ya sea porque en ese momento no tiene dinero, porque cometa un fallo o, simplemente, porque no quiera.

Es habitual oir hablar de este riesgo cuando analizamos inversiones financieras como, por ejemplo, comprar los bonos emitidos por un país o las acciones de una empresa.

Pero su análisis no es sencillo. Por ello han surgido las agencias de calificación crediticia o agencias de rating que se encargan de asignar un rating, una nota. Este rating va desde el más alto, AAA (riesgo de impago prácticamente inexistente) hasta el más bajo, D (cuando ya existen impagos).

 El tema de las agencias de calificación crediticia daría para un post muy interesante pero por ahora es suficiente que entendamos dos cosas:

      • que distintos activos financieros emitidos por una misma entidad tienen distintos ratings en función de una serie de parámetros, y
      • que como el interés que se paga depende de la nota (cuanto mejor rating, menos paga), las entidades que emiten estos activos y contratan a las agencias, les presionan para que el rating sea el mejor posible (por lo que existe un conflicto de interés claro).

Resumiendo, puede decirse que en muchas inversiones financieras no se evalúa el riesgo de contrapartida al existir un rating. El problema es que estos ratings no son siempre acertados.

Por ejemplo, Lehman Brothers tenía un rating de AAA (el mejor) el día antes de declararse en bancarrota. Banco Popular tenía un rating de BB o similar (riesgo de quiebra bajo) poco antes de quebrar. Y las titulizaciones hipotecarias que dieron lugar a la crisis subprime tenían también ratings AAA de la máxima categoría.

El riesgo de contrapartida en otras operaciones financieras

Lo que si resulta sorprendente es que el riesgo de contrapartida es ignorado totalmente a la hora de tomar otro tipo de decisiones financieras.

Por ejemplo, el español medio no analiza este riesgo para decidir en qué banco va a tener depositado su dinero o con que entidad aseguradora va a contratar sus seguros. Esto se debe en gran medida a que, en caso de que un banco quiebre, los depósitos hasta 100.000 euros por titular están garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos y, en caso de que se liquide una entidad aseguradora es previsible que el Consorcio de Compensación de Seguros sea quien asuma los pagos derivados de un siniestro.

El problema es que, en caso de una crisis similar a la de 2008 puede que quiebren muchos bancos y muchas entidades aseguradoras a la vez y el Estado pueda no tener suficiente dinero para todo. En cuyo caso tendrá que endeudarse, pero… ¿te acuerdas cuando pensábamos que España iba a salir del euro?

Parece algo muy remoto pero que le pregunten a los depositantes con más de 100.000 euros en bancos chipriotas. O a los que estaban asegurados con AIG cuando no estaba claro si el gobierno norteamericano les iba a rescatar o no…

Riesgo de Contrapartida

Y no solo en operaciones financieras

Por ejemplo, ¿qué tal es la empresa en la que trabajas? Yo tengo un amigo que trabajaba en Lehman Brothers cuando quebró y no cobró ni el último salario ni las vacaciones no disfrutadas.

Ah, eres autónomo. ¿Qué tal pagan tus clientes? A mi entrenador personal un cliente le ha dejado de pagar diez sesiones y a ver qué hace. Es dinero suficiente para que duela que no te paguen pero no para que merezca la pena denunciar…

¿Tienes un inquilino? Pues como no te pague va a ser complicado desauciarle.

Y así podríamos seguir dando ejemplos.

¿Por qué me preocupa tanto el riesgo de contrapartida?

Pues porque creo que es muy probable que la siguiente crisis tenga su origen en un sector que se utiliza para cubrir este riesgo de contrapartida: los derivados. Y me preocupa porque se estima que el mercado de derivados tiene un tamaño de 1.2 cuatrillones de dólares. Si, si, cuatrillones, lo que va después de trillones. Es el equivalente a unas diez veces el PIB mundial…

¿Cómo evito el riesgo de contrapartida?

Pues evitarlo totalmente es imposible pero se debería intentar minimizar.

Por ejemplo, en la inversión en activos reales no existen el riesgo de contrapartida. Si tienes una moneda de oro, una casa o una obra de arte, eso es tuyo sin necesidad de que nadie cumpla con su obligación de pago.

A la hora de decidir en qué banco abrir las cuentas es mejor optar por uno solvente o con una buena garantía (yo uso ING, porque me fío más del Fondo de Garantía de Depósitos holandés que del español).

Mejor trabajar en una empresa solvente o en la que te paguen el sueldo del mes al principio del mes (que las hay). Selecciona bien a tus clientes y dale períodos cortos para el pago de las facturas. Contrata seguros con entidades solventes. Selecciona bien a tu inquilino…

Y si puedes, ¡usa Smart Contracts!

¨La quiebra de AIG reveló problemas sistémicos en el mercado de derivados que iban mucho más allá de la quiebra de un participante en el mercado¨. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal.

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