El oro: una reliquia barbárica

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Una de las críticas más habituales que se hace a los defensores de la inversión en oro es la frase de que ¨el oro es una reliquia barbárica¨. Pero, ¿a quién se atribuye que fuese el primero en decir esta frase? ¿En qué contexto? Veámoslo.

John Maynard Keynes

La persona a la que se le atribuye la referencia al oro como una reliquia barbárica es John Maynard Keynes. No obstante, a pesar de lo popular de la creencia, la atribución NO es correcta. Porque lo que dijo Keynes en 1923 en su libro ¨A tract on monetary reform¨ no fue que el oro fuese una reliquia barbárica, sino que el patrón oro es una reliquia barbárica.

Si recordáis, ya vimos en otro post que el patrón oro era un sistema en virtud del cual los bancos centrales sólo podían emitir dinero en la medida en que tuviesen suficiente oro para garantizar la conversión de ese dinero en oro. Este es el sistema que estuvo vigente en la mayor parte de los países desarrollados desde finales del siglo XIX hasta el comienzo de la primera Guerra Mundial y que varios países pretendían restaurar al acabar la guerra.

En su libro, Keynes pedía a Estados Unidos y Reino Unido que abandonasen la idea del patrón oro ya que era un sistema muy rígido que impedía a los estados adoptar medidas contracíclicas y que creaba desequilibrios en el corto plazo. Pero eso no quiere decir que Keynes estuviera en contra del oro…

Reliquia barbárica

El oro: un monarca constitucional útil pero un déspota desastroso

De hecho, en la conferencia de Bretton Woods que tuvo lugar en 1944, Keynes propuso la creación de un banco central global que sería denominado la Unión de Compensación (Clearing Union) y que emitiría una nueva moneda internacional: el Bancor.

El Bancor se utilizaría para realizar todos los pagos en el comercio internacional (como se utiliza el dólar hoy) y los individuos no podrían ser dueños de Bancors.

Además, el Bancor serviría para compensar los desequilibrios internacionales de la siguiente manera: cada país recibiría una cantidad inicial de Bancors (en función de lo que aportasen como capital a la Unión de Compensación) para comerciar.

Así, aquellos países que exportaran demasiado, recibirían muchos Bancors que tendrían que devolver a la Unión de Compensación. Los países que tuviesen déficits tendrían que comprar nuevos Bancors a la Unión de Compensación utilizando oro para ello.

Al final, el resultado de Bretton Woods fue más cercano al plan del enviado norteamericano (Harry Dexter White), pero que no te tomen el pelo: Keynes no dijo que el oro era una reliquia barbárica, sino que propuso que se utilizase como parte del nuevo sistema internacional…

¨Los países civilizados normalmente adoptan el oro, la plata o ambos como dinero¨. Alfred Marshall, economista británico del siglo XIX.

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