El lunes negro o flash crash de 1987

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En este post vamos a analizar el conocido como lunes negro o flash crash de 1987, una caída generalizada de las bolsas de todo el mundo sin un motivo definido.

El flash crash de 1987: menudo lunes

El lunes 19 de octubre de 1987 los agentes de bolsa de todo el mundo miraban su pantallas con una creciente sensación de temor.

Las grandes bolsas mundiales estaban en caída libre. Todo había comenzado en la bolsa Hong Kong, pasando luego a Europa y, por último, a Estados Unidos. Solo ese día el índice bursátil Dow Jones bajó un 22,6 %. Hacia finales de octubre, la bolsa en Hong Kong había caído un 45,8%, en Australia un 41,8%, en España un 31%, en el Reino Unido un 26,4% y en Canadá un 22,5%. El impacto fue especialmente duro en los mercados de Nueva Zelanda, que cayeron un 60%.

Antecedentes

Durante la primera mitad de 1987 las bolsas mundiales se habían comportado muy bien. El Dow Jones norteamericano había ganado un 44% en siete meses, avivando las preocupaciones de una burbuja de activos.

A mediados de octubre, una serie de noticias minaron la confianza de los inversores, generando volatilidad adicional en los mercados. El gobierno norteamericano reveló un déficit comercial mayor al esperado y el dólar comenzó a devaluarse.

Los mercados comenzaron entonces a desmoronarse. Desde el miércoles 14 de octubre, varias bolsas comenzaron a incurrir en pérdidas masivas. El viernes 16 de octubre, las bajadas en bolsa coincidieron con un evento conocido como ¨la triple hora bruja» (triple witching day en inglés), en el que se producen en un mismo día los vencimientos mensuales de opciones, de futuros y de futuros sobre índices. El Dow Jones había perdido un 4,6% ese día.

Había esperanzas de que, durante el fin de semana se calmase la cosa un poco, pero el sábado 17 de octubre, James Baker, Secretario del Tesoro de los Estados Unidos amenazó públicamente con devaluar el dólar estadounidense para reducir el déficit comercial norteamericano…

¿Y qué provocó exactamente el lunes negro?

Pues no existe consenso entre los economistas sobre lo qué llevó a la caída tan rápida y tan generalizada de las bolsas pero se citan varios factores. Algunos de ellos son los siguientes:

1.- Nuevas técnicas de cobertura y high frequency trading

En 1987 se había popularizado el uso de la técnica de cobertura denominada portfolio insurance o seguro de cartera. Sin entrar en muchos detalles, digamos que es una técnica de cobertura que limita las pérdidas vendiendo futuros cuando caen los precios. Así, lo que se gana vendiendo futuros limita las pérdidas.

Esta estrategia hizo que hubiese menor percepción del riesgo (total, si baja el precio vendo futuros). Pero no se tuvo en cuenta el uso de ordenadores para hacer  negociación de alta frecuencia (high requency trading) que, a medida que los precios de las acciones caían, recomendaban aún más ventas, retroalimentando la espiral bajista.

2.- Mayor interconexión y rumores

La crisis no parecía tener ningún motivo aparente. Sin embargo, en un entorno de incertidumbre, la mayor interconexión que existía (por ejemplo, al ver las noticias televisadas de lo que pasaba en otras bolsas) hizo que cundiera una cierta sensación de pánico a nivel global. Incluso existieron rumores de que la Bolsa de Nueva York cerraría, creando confusión adicional e impulsaron los precios aún más a la baja.

Lunes negro

3.- Desconexión entre el mercado de valores y el del futuros

La normativa existente en 1987 en Estados Unidos permitía que se suspendiese la negociación de una acción si existía un desequilibrio entre oferta y demanda que impedía que las órdenes pudiesen ser gestionadas adecuadamente. La existencia de una gran cantidades de órdenes de venta antes de la apertura llevó a que se retrasase la cotización de 95 acciones del S&P 500 y de 11 de las 30 acciones del Dow Jones Industrial Average

Sin embargo, ese retraso en la cotización no afectaba al mercado de futuros. En circunstancias normales, el mercado de valores y el de futuros y opciones son funcionalmente un mercado único. Durante la crisis este enlace se rompió creando un desequilibrio de precios: el precio de las acciones cuya cotización se retrasó era el mismo que el de cierre del día anterior (por lo que estaba obsoleto) mientras que los futuros ya habían comenzado a bajar. Cuando las acciones volvieron a cotizar, sus precios bajaron en picado.

4.- Problemas de liquidez

Muchos inversores en bolsa utilizaban financiación para invertir. Esta financiación es conocida como margin loan y una de sus características es que, cuando cae el precio de la acción, el prestamista exige que se le aporten garantías adicionales y, si no es posible, establece la obligación de vender los títulos.

Por ejemplo, un inversor compra una acción por 100 euros. El inversor pone 50 euros y un banco le presta los otros 50 euros. El contrato de préstamo dice que si la acción baja de 75 euros, el inversor debe aportar garantías (normalmente dinero u otros títulos) y, si no es posible, vender las acciones para repagar el préstamo.

Cuando se produce la caída del mercado el lunes negro, las solicitudes para aportar garantías fueron aproximadamente diez veces mayores que la media en un día normal. Si el inversor aportaba garantías, le creaba problemas de liquidez. Si vendía acciones, generaba más presión a la baja. Todo ello aumentó la percepción del riesgo de contrapartida (era más probable que alguien no te pudiese pagar) creando más incertidumbre.

Conclusión

Sean cuales fueren los factores que causaron el lunes negro lo cierto es que, por motivos no del todo claro, los mercados de valores mundiales cayeron abruptamente de forma generalizada.

Esta volatilidad es uno de los factores que hace que la inversión en activos financieros sea tan complicada de gestionar psicológicamente. Si ves tus acciones caer un 20% en un día, la tendencia natural es vender y salvar el 80% restante.

Y no creáis que es algo que solo pasó en 1987. Ha habido flash crashes en años tan recientes como 2010 o 2013. Avisados quedáis.

¨De acuerdo con el informe oficial, las ventas masivas de futuros como resultado de la estrategia de seguro de cartera aumentó sustancialmente la caída del mercado¨. Carol Loomis, periodista norteamericana editora de la revista Fortune.

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