Economía Keynesiana para dummies

Tiempo de lectura: 4'

En este post vamos a ver en qué consiste la economía keynesiana, una teoría económica que adquiere gran importancia cada vez que se produce una crisis económica.

Vaya por delante que personalmente yo no soy partidario de esta teoría. El objetivo del post es dar a conocer sus aspectos esenciales sin entrar a criticarla.

Origen y desarrollo

La economía keynesiana fue desarrollada por el economista británico John Maynard Keynes durante la década de 1930. Keynes defendía que, en épocas de crisis, era necesario aumentar el gasto del gobierno y reducir los impuestos para estimular la demanda y sacar así a la economía de la depresión.

Antes de la economía keynesiana, el pensamiento económico clásico sostenía que las crisis serían modestas y que se ajustarían de forma automática. Cuando se produjese una crisis económica, las empresas dejarían de producir (reduciendo la oferta de productos y servicios) y se reduciría el empleo (por los despidos). Esto haría que se redujese la inflación y bajasen los salarios, aumentando la competitividad de esa economía frente a otras.

Eventualmente, ese incremento de competitividad llevaría a los inversores a volver a invertir capital y emplear a trabajadores, estimulando el empleo y restaurando el crecimiento económico.

No obstante, durante la Gran Depresión de 1929 parecía que la teoría clásica no funcionaba. Keynes defendió que, durante las recesiones, las rigideces estructurales y ciertas características de las economías de mercado hacían que la situación empeorase si no se tomaban medidas.

Por ejemplo, la economía keynesiana discute la idea clásica de que los salarios más bajos pueden restaurar el pleno empleo, argumentando que los inversores no van a contratar empleados para producir bienes o servicios que no está claro que vayan a vender en un contexto de crisis.

Ante esa situación, durante los períodos de dificultades económicas, Keynes sugiere llevar a cabo una política fiscal y una política monetaria anticíclicas, de tal modo que el gobierno aumentase el gasto público y que se incentivase la reactivación del gasto de las empresas y familias.

Veámoslo con más detalle.

 Economía keynesiana y política fiscal

El efecto multiplicador es uno de los principales componentes de la política fiscal anticíclica keynesiana. Su concepto es simple: El gasto de un actor económico se convierte en ingreso para otro actor económico. Ese otro actor económico puede incrementar su gasto y el ciclo continúa.

De este modo, si el gobierno estimulaba la economía generando gasto público, generaba a su vez más ingresos por el efecto multiplicador y el crecimiento resultante sería mayor que el estímulo inicial. Los gobiernos estaban encantados con la propuesta ya que les permitía justificar cualquier proyecto por muy caro que fuese.

Pero no es tan sencillo: la magnitud del multiplicador está directamente relacionada con la propensión marginal al consumo (osea cuánto nos gastamos de lo que ganamos). El multiplicador será mayor cuanto mayor sea la propensión marginal al consumo.

Así, si el gobierno gasta dinero y la persona o empresa que lo recibe tiene una propensión marginal al consumo de 0 (lo ahorra todo), no habrá efecto multiplicador. Si su propensión marginal al consumo es cercana a 1 (se lo gasta todo), pasará ese dinero a otra empresa o persona y se repetirá el ciclo.

Por ello, Keynes y sus seguidores creían que cuanto mayor fuese el gasto (y menor el ahorro) más sencillo sería lograr el pleno empleo y el crecimiento económico.

Posteriormente, otros economistas, como Milton Friedman y Murray Rothbard, demostraron que el modelo keynesiano tergiversó la relación entre ahorro, inversión y crecimiento económico.

Aún así, muchos economistas confían todavía en modelos generados por multiplicadores. Aunque también es cierto que la mayoría reconoce que el estímulo fiscal es mucho menos efectivo de lo que sugiere el modelo.

Economía keynesiana
John Maynard Keynes. Fuente: United Press International.

Economía keynesiana y política monetaria

Los teóricos keynesianos señalan también que los precios no reaccionan rápidamente cuando se produce una crisis sino que lo hacen lentamente.

Esta lentitud de reacción de los precios permite utilizar la oferta monetaria como una herramienta para aumentar la demanda: se puede bajar los tipos de interés para que sea más barato endeudarse y podamos gastar dinero que no tenemos, revitalizando la economía y manteniendo el empleo.

Sin embargo, bajar las tasas de interés no siempre conduce directamente a una mejora económica ya que, a medida que las tasas de interés se acercan a cero, las bajadas de tipos de interés resultan cada vez menos efectivas.

Por ejemplo: si los tipos de interés están al 8% y los bajas al 6% la mayor parte de los actores que pidan dinero prestado lo invertirán por dos motivos.

Primero, porque tienen que ganar dinero para poder pagar ese 6% de interés (que todavía es una cantidad importante a pagar) y, segundo, porque la mayor parte de los proyectos estarán generando rendimientos en torno a, o por encima de, ese 6%.

Sin embargo, si los tipos están al 0,75% y los bajas al 0,25%, muchos actores no invertirán porque no parece inteligente arriesgarte a perder para conseguir unos rendimientos muy bajos si puedes no asumir riesgo manteniendo el dinero en efectivo o invirtiendo en activos seguros como los bonos del Tesoro.

Como resultado, en la actualidad, se está experimentado con tipos de interés negativos, de tal modo que a los que se endeude no solamente se les pagará por endeudarse sino que invertirán en cualquier cosa (porque pierden dinero si no).

Conclusión

Este post condesa (y mucho) los conceptos fundamentales de la teoría económica Keynesiana. Ahora ya sabres por que los políticos hacen lo que hacen como reacción a las crisis.

Fuente: Investopedia si bien he intentado simplificar al máximo el contenido para facilitar su comprensión a los no economistas.

¨Las ideas moldean el curso de la historia¨. John Maynard Keynes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.