Cómo conseguir un mentor

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Ya vimos en otro post lo importante que era tener un mentor para alcanzar nuestros objetivos. Pero, ¿cómo conseguir un mentor?

El papel de un mentor

Un mentor es alguien que compartirá con nosotros sus experiencias y conocimientos, que nos ayudará a establecer nuestros objetivos a largo plazo, nos indicará los pasos a seguir y nos animará en los momentos en los que sea necesario.

Cierto es que, en teoría, podríamos conseguir estos resultados por nuestra cuenta pero contar con un mentor que nos asesore va a hacer el procedimiento más rápido y más sencillo.

¿Qué mentor es el adecuado para mí?

Aunque no lo parezca, existen muchísimas formas de buscarse un mentor. Desde pedirle ayuda a un familiar que ha tenido éxito hasta ser parte de un proceso de incubación o aceleración en una de las cientos de incubadoras o aceleradoras para start-ups que existen.

No obstante, es posible que el familiar no tenga la experiencia en la industria que necesitemos y también es posible que el mentor de turno que nos toque en la aceleradora no nos dé buen rollo…

En mi experiencia, lo mejor para conseguir encontrar al mentor adecuado es hacer un listado de los requisitos objetivos y subjetivos que queremos que tenga.

Los objetivos serían los requisitos que debería tener cualquier mentor tales como conocer en detalle la industria o el sector de que se trate, tener experiencia, ser una persona inspiradora, ser un buen comunicador, etcétera.

Mientras que los subjetivos son los requisitos que debería tener el mentor que mejor se adapte a ti como, por ejemplo, tener una cierta edad: ¿prefieres que sea mayor que tú y tenga mucha experiencia o prefieres que sea más cercano a tu edad para que esté más al día de tus inquietudes vitales?

También es posible que prefieras que tu mentor sea de tu mismo género para facilitar la comunicación o del género opuesto, para darte una visión distinta.

Quizás quieras que esté en tu misma ciudad, para poder veros personalmente, o no te importa que esté en otro sitio y hablar sólo por teléfono.

¿Cómo hago la aproximación a mi potencial mentor?

Una vez que tengas estos requisitos en mente, hay que identificar a alguien que creas que los cumpla y contactarle. Tal vez hay un líder que admiras o alguien que se acerca a su jubilación… No reduzcas tus expectativas al principio.

A la hora de conseguir que una persona sea tu mentor, en mi experiencia, lo que mejor funciona, sería la comunicación personal. Si yo conociese a la persona que quiero que sea mi mentor, directamente se lo comentaría (en persona).

Si no la conociese, lo que yo haría sería lo siguiente (y por este orden):

1.- Buscar un contacto en común y pedirle que nos presente (networking).

2.- Acudir a un evento profesional al que esa persona vaya a asistir y presentarme.

3.- Enviar un mensaje a través de LinkedIn.

4.- Mandar un email (aunque me parece un poco impersonal).

Yo no utilizaría de primeras un WhatsApp (no queda profesional) y bajo ningún concepto conseguiría su teléfono y haría una llamada telefónica en frío porque suelen resultar muy agresivas (especialmente si pillas a la persona ocupada).

Conseguir un mentor

¿Y qué le digo?

En cuanto a qué decirle a esa persona, tanto si le conoces como si no, el contenido debería ser el mismo: que es una persona a la que admiras (sin pasarse con las florituras), que te encantaría poder aprender de él/ella y beneficiarte de sus consejos y que te gustaría quedar a comer o a un café para discutirlo.

Si la respuesta a la invitación es negativa o tibia es importante mantener la calma y ser muy educado en todo momento. Así al menos queda la puerta abierta y tal vez en el futuro cambie de opinión. Incluso es buena idea preguntar si puedes volver a preguntarle en el futuro, en caso de que sus circunstancias o intereses hayan cambiado…

Mi potencial mentor ha dicho que sí. ¿Ahora qué?

¡Un buen comienzo! Pero todavía estamos en fase de pruebas, no lo olvides.

Idealmente, la relación de mentorazgo debería ser una calle de doble sentido, en la que el mentor también se beneficie de aspectos positivos ya que, en caso contrario, el mentor se puede ver tentado a darla por terminado.

Para empezar bien, he aquí unos breves consejos:

– La comida o café debe ser una formalidad agradable en la que ambos se conozcan para ver si se dan las bases para una buena relación. Si escoges tú el sitio, que sea un lugar bonito pero no pretensioso.

– Intenta que la conversación sea amigable pero no te enrolles demasiado. Es probable que tu potencial mentor sea una persona muy ocupada y no quiera perder el tiempo.

– Es importante transmitir motivación, explicar los motivos por los que quieres aprender de tu mentor. Pero no te muestres desesperado no sea que le espantes.

– Personalmente, creo que a la hora de pagar, deberías pagar tú por los cafés o la comida como agradecimiento por el tiempo dedicado. Si habéis ido a comer a un sitio que ha elegido tu potencial mentor y es muy caro, entonces ofrécete a pagar tú y, sólo si el potencial mentor lo ofrece, permítele pagar su parte. Si insiste en que paga, tampoco te cierres en banda. Acepta con sinceridad y dile que la próxima vez pagas tú.

¿Y qué hacer tras conseguir un mentor?

El resultado probable de la reunión es que haya química y volváis a quedar para veros. Pero… ¿y si no? Pues si no hay química personal, si el instinto te dice que no encajáis, probablemente es mejor seguir buscando.

Si pasan la prueba, es hora de decidir con qué frecuencia se reunirán. Dependiendo de las personas, será buena idea elaborar un plan de acción detallado (como, por ejemplo, en qué temas os centraréis, cómo mediréis el progreso) o hacer que las reuniones sean más informales. Lo que mejor os funcione a los dos. Yo soy mucho más de dejar que la relación vaya evolucionando por sí misma.

Ojo, unos consejos finales: Aunque las reuniones sean informales, asegúrate de que el mentor no pierde su tiempo. Asegúrate de preparar bien cada reunión para que aprovechéis el tiempo. Y si no quieres perder a tu mentor, asegúrate de que sigues sus consejos. Si no, ¿para qué lo quieres?

¨El delicado equilibrio de ser mentor consiste no en moldear a la otra persona a nuestra imagen sino en darle la oportunidad de que se forjen a sí mismos¨. Steven Spielberg

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