Ayudar a un familiar en dificultades económicas

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En este post vamos a ver cómo podemos ayudar a un familiar que esté atravesando dificultades económicas.

Hay que tener en cuenta que, al ayudar a un familiar en dificultades económicas, es muy posible que en el futuro surjan problemas que afecten directamente a tus finanzas y a tu relación con ese familiar.

Obviamente, no es lo mismo ayudar a un familiar que siempre ha llevado una vida financiera relativamente ordenada y que, de pronto, por un imprevisto, se ve en apuros, que ayudar a un familiar que es un desastre y que sistemáticamente no llega a fin de mes.

En este segundo caso, las posibilidades de problemas futuros son muy altas por lo que es fundamental reducir las posibles implicaciones si las cosas van mal en el futuro.

Veamos las distintas formas de ayudar a un familiar:

1.- Darle dinero

Quizás la forma más sencilla y eficaz de ayudar ya que:

(i) le permite a tu familiar destinar el dinero a lo que sea más urgente;

(ii) desde el punto de vista del que ayuda se puede dejar claro que es algo puntual y que no es algo que nuestro familiar pueda esperar de forma recurrente; y

(iii) al ser un regalo, no hay posibilidad de que afecte a la relación familiar de un modo negativo ya que la persona que ayuda no espera que se lo devuelvan.

No obstante, para poder ayudar a un familiar dándole dinero es preciso tener ese dinero y que nos podamos permitir prescindir de él. Algo que no es siempre posible.

2.- Darle un préstamo

Una opción muy común cuando alguien quiere ayudar a un familiar pero no puede prescindir del dinero, es la de darle un préstamo.

En estos casos es muy importante definir claramente las condiciones del préstamo: importe, plazo de devolución, fechas de pago e intereses.

Además, si el préstamo es entre familiares en España, será necesario que el préstamo esté documentado por escrito y declararlo en Hacienda a través del modelo 600. Podéis encontrar más información en este post.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que, al dar un préstamo a un familiar, es muy posible que haya retrasos en los pagos o incluso impagos por lo que las probabilidades de que surjan problemas entre los familiares es muy alta.

3.- Avalar o garantizar un préstamo

Una de las formas más comunes de ayudar a un familiar (especialmente entre padres e hijos) es avalar a un hijo cuando pide una hipoteca o un préstamo.

La ventaja de esta forma de ayudar es que, a priori, el familiar que ayuda no necesita desembolsar cantidad alguna.

El principal problema es que el familiar que avala pone en peligro todo su patrimonio presente y futuro y, además, el horizonte temporal durante el que pueden surgir problemas es muy largo (en una hipoteca normalmente será 30 años).

Así, por ejemplo, si se produce un impago de la hipoteca nos podemos encontrar con que el avalista tiene que hacer pagos importantes durante varios meses y que, si no los hace, le embarguen las cuentas, el coche o incluso la propia casa.

Por eso esta forma de ayudar a un familiar es quizás la más peligrosa y debe ser utilizada con muchísimo cuidado. No solo por sus potenciales consecuencias económicas sino por el impacto que puede tener en la propia relación familiar.

Ayudar a un familiar en dificultades

4.- Ayudar con las finanzas personales

Una de las mejores formas de ayudar a un familiar es ayudarle a tomar las riendas de sus finanzas personales.

Enseñarle a preparar sus cuentas mensuales para conocer sus gastos e ingresos, ayudar a identificar los gastos discrecionales para reducirlos, analizar las deudas y establecer un sistema de pago de las mismas o incluso dar nuevas ideas para aumentar los ingresos.

La principal ventaja de esta forma de ayudar es que no hace falta tener dinero y que hará que nuestro familiar adquiera las herramientas necesarias para su futuro.

El problema principal es que, en determinados casos, la situación es tan mala que esto no puede ser suficiente.

Además, para poder ayudar con las finanzas personales hay que saber lo suficiente. Un buen punto de partida es este post.

5.- Darle un trabajo

Una forma de ayudar que no está al alcance de todos pero que puede resultar muy útil ya que: (i) el familiar ayudado recibe el dinero sólo si hace lo que tiene que hacer (y no porque sí) y (ii) el familiar que ayuda recibe el producto del trabajo.

El trabajo en cuestión puede ser más o menos formal. Por ejemplo, puede ser un contrato de trabajo en una empresa familiar. También puede consistir en algo puntual, como que nos diseñen una página web. E incluso puede ser realizar tareas a cambio de pequeñas cantidades: hacer la compra, ordenar el trastero, cortad el césped…

Sin duda alguna, esta es una de las mejores formas de ayudar a un familiar si nos la podemos permitir.

6.- Ayudar sin dar dinero

En ocasiones puede ser muy incómodo darle o prestarle dinero a un familiar por el motivo que sea: porque no nos fiamos de lo que vaya a hacer o porque el familiar que necesita ayuda se sienta herido si le ayudan.

En estos casos, es posible ayudar de otras formas como, por ejemplo, pagar una compra en el supermercado o incluso dar una tarjeta prepago para que esa persona se gaste el dinero en una tienda concreta.

Al final viene a ser parecido a dar dinero, pero con un cierto control sobre en qué se gasta el dinero.

7.- Pagar alguno de los gastos del familiar

Parecida a la anterior, en este caso en vez de pagar gastos puntuales, un familiar puede asumir el pago de gastos periódicos: la factura del móvil, la electricidad, la letra del coche o la guardería de los niños.

Esta forma de ayudar es bastante aséptica en el sentido de que es bastante fácil no hablar del tema en la reuniones familiares. Al fin y al cabo, es algo que no requiere mucho esfuerzo, más allá de cambiar la domiciliación del pago.

No obstante es importante acordar con el familiar cuándo acabará nuestra ayuda ya que, si no, es posible que el familiar desarrolle la expectativa de que será de forma indefinida.

Conclusión

Ayudar a un familiar es un tema delicado ya que suelen entrar en conflicto, por un lado, el deseo de ayudar, y por otro lado, el deseo de no meterse en líos.

Es siempre necesario ponderar las distintas posibilidades y, si se decide ayudar, hacer todo lo posible para que, si las cosas van mal en el futuro, ello no afecte nuestro bienestar personal ni nuestra relación familiar. Aunque muchas veces es imposible evitarlo.

En mi opinión, las mejores formas de ayudar son la de enseñar finanzas personales (el objetivo de este blog), dar un trabajo o pagar alguno de los gastos. Pero todo dependerá de las circunstancias personales de ambos familiares.

Y, por supuesto, es posible que haya muchas otras formas de ayudar. ¿Se os ocurre alguna adicional?

¨Mi familia es mi fortaleza y mi debilidad¨. Aishwarya Rai Bachchan, actriz india.

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